Por eso los modelos abotinados, los botines bajos y las botas nos recuerdan a la época dorada de los años veinte, cuando las faldas, por primera vez, se acortaron tanto que pusieron delante de las miradas ajenas los pies femeninos.
Y al dejar al descubierto parte de la pierna, había que prestar atención al calzado, el cual comienza, entonces, a reinventarse, como hace esta casa italiana, para mostrar un mundo de lujo artesano y glamour cultivado.
Los altos tacones, a veces, con un tratamiento escultural y novedoso, como la doble línea del botín de la foto, los cierres, los estampados en piel de pitón, las formas orgánicas son los indudables protagonistas de esta colección.

